divendres, 20 de febrer del 2015

Mensaje de la perra Khéops para la humanidad

« Cuando el ser humano decide adoptar a un animal, a menudo tiene una idea bien precisa sobre lo que puede esperar de él y sobre lo que le va a poder imponer. En su extrema arrogancia y su deseo de controlarlo todo, el hombre exige de su animal una total renuncia a esa parte suya más valiosa : la libertad. No me refiero a la libertad de movimiento, sino a la libertad de ser.

« Tenemos entonces la obligación de erradicar definitivamente todo aquello que, en nosotros, no es conforme a vuestras expectativas. Nos reducís a simples objetos, asignándonos la tarea de satisfacer todos vuestros caprichos – inconscientes que sois de nuestras propias necesidades. Lo que ignoráis, es que nosotros somos incapaces de fingir. La perversidad nos resulta desconocida. Esa parte de nosotros que rechazáis, es nuestra alma, nuestra esencia. No se deja corromper y nos es imposible renegar de ella. He ahí el mayor de nuestros sufrimientos.

« En su gran pretensión, el hombre le concede al perro la capacidad máxima de memorizar 60 palabras : sentado, tumbado, al pie, bajo la mesa, quieto, a la cama, si, no, basta, dame la pata, hazte el guapo etc. En verdad, este lenguaje idiotizante no hace otra cosa que revelar la necesidad que tiene el ser humano de dominar a todo lo que considera inferior a él, el pueblo animal en primer lugar.

« El hombre considera que la palabra es el medio de comunicación más elaborado. Un ser cuya fisiología no permite el acceso a la palabra se encuentra por lo tanto irremediablemente excluido del muy cerrado círculo de las criaturas dignas de interés. Pero existe un lenguaje infinitamente más amplio, para el cual ningún instrumento, por sofisticado que sea, nunca podrá definir los límites : se trata del lenguaje del corazón. Este pasa de palabras. Y son los sentimientos los que vehiculizan este precioso lenguaje.

« Aunque sea universal y, por ello, accesible a todos, este lenguaje requiere una verdadera apertura de espíritu. Por otra parte resulta  interesante notar que, sobre la tierra, solamente el ser humano ha desarrollado la suficiente arrogancia y pretensión para prohibirse cualquier acceso a ese lenguaje. Al buscar dominar el mundo, someter y esclavizar todo lo que es exterior a él, el hombre ya no es globalmente apto para utilizar su energía vital para comunicar. Todo aquello que da y recibe se tiñe de esos atributos degradantes que exhibe como trofeos. En sus creaciones, las trazas de amor son cada vez más ínfimas.

« Esta insaciable sed de poder se aparenta a una carrera sin fin. Más allá de contentarse con destruirse a sí mismo, el hombre busca destruir en nosotros aquello que ya ha pisoteado en él.

« La revuelta gruñe entre el pueblo animal, excedido ante tanto ensañamiento en perjudicarlo y someterlo. Con infinita tristeza, constatamos que las evidentes manifestaciones de la cólera ambiente (vacas locas, gripe aviar etc.) no parecen sacudir mucho al hombre en sus certidumbres. No hay juicio alguno en esta constatación. Tampoco intentamos que se nos compadezca. Porque a pesar de las apariencias, es el hombre quien necesita compasión. El pueblo animal tiene una consciencia aguda de esto.

« Sin embargo, las Fuerzas de Vida se disponen a suscitar en nosotros unas reacciones mucho más vivas. Muchos son los animales deseosos de participar activamente en el restablecimiento del equilibrio indispensable sobre este planeta. No se trata de venganza, tampoco deseamos convertirnos en los instrumentos de una justicia evidentemente vuelta necesaria. Cada vez más animales están preparados para salir de su reserva y desafiar el terror que les inspira el hombre. En una última tentativa de comunicación, algunos de entre nosotros tienen la audacia de transmitiros lo que resienten.

« Sin duda pensáis que nosotros, humildes animales, solo estamos sobre la Tierra con el objetivo de satisfacer vuestra sed de poder, o, en el mejor de los casos, para ayudaros a engañar vuestra soledad.

« La verdad, es que nosotros tenemos suficiente amor en nuestro corazón para rescataros. Todos somos – sin excepción – portadores de mensajes específicos destinados a las personas con las que vivimos.

« Nos preocupa la evolución de la raza humana, mucho más de lo que pudierais imaginar. Nuestra presencia entre vosotros es la prueba de nuestro compromiso a vuestro lado.

« Atreveos a enfocarnos con una mirada diferente, y pedidnos que os ayudemos. Os enseñaremos el lenguaje del amor, os apoyaremos en las innumerables reconciliaciones que no os podréis ahorrar. Podemos hacer mucho más que montar guardia en vuestras casas o pudrirnos en el fondo de un garaje. Ignoráis lo que realmente somos. Para el bien de vuestra raza, dejad de odiarnos, de devorarnos, de humillarnos, de despreciarnos. Abrid vuestro corazón, acodaos el inmenso honor de vendar vuestras heridas. Estamos a vuestro servicio. Nuestra comprensión innata del sufrimiento ajeno nos convierte en unos terapeutas sin igual. Vosotros limitáis el amor que nosotros os traemos al simple reconocimiento del vientre. Vosotros desnaturalizáis todo lo bello que hay en nosotros.

« Mi pueblo llega hasta padecer de las mismas enfermedades físicas y psíquicas que las vuestras : no es nuestro pronunciado gusto hacia el mimetismo lo que nos enferma. Es la proximidad demasiado grande con un pueblo sufriente, incapaz de replantearse. Nos imponéis vuestras aterradoras condiciones de vida, vuestros pensamientos de odio. Vuestros veterinarios nos curan, pero solo pueden aliviarnos momentáneamente. Nadie nos pregunta por qué nos rompemos una pata, por qué no queremos comer, por qué desarrollamos un cáncer. Las respuestas a todas estas preguntas están inscritas en lo más profundo de nosotros. Hablan de nuestro sufrimiento por vivir así con vosotros. Nosotros os podemos revelar lo que se degrada o se destruye en nosotros, con vuestro contacto. ¿ Pero a quién le preocupa ? Nosotros nos conocemos mejor de lo que vosotros os conocéis a vosotros mismos. Nuestro mejor ser está ligado íntimamente a la curación que vais a emprender en vuestro interior. La compasión que hay en nosotros solo iguala a nuestra capacidad de perdonar. Tenemos mucho que enseñaros y estamos preparados para ello.

« ¿ Sabéis que cuando nos cruzamos al rodear un camino, nosotros, los animales, hacemos regularmente un balance sobre nuestras respectivas situaciones ? Una simple mirada, y lo sabemos todo acerca del otro : sus sufrimientos, sus luchas, los motivos de su presencia sobre la tierra. El lenguaje del corazón es directo, sincero. ¿ Podéis imaginar que nosotros intercambiamos infinitamente más informaciones entre nosotros que lo que hacéis vosotros cada día entre vosotros, a pesar de todos vuestros medios de comunicación ?

« No necesitamos vernos para mantener estrechas relaciones entre nosotros. Nuestras capacidades psíquicas son ilimitadas, así como lo fueron las vuestras hace mucho tiempo.

« Habéis sin embargo ya experimentado durante milenios todo aquello en lo que ya no creéis. En aquellos tiempos pasados, los humanos y los animales vivían en paz. La idea de perjudicar al otro o de ejercer un poder sobre cualquiera nunca hubiera podido germinar en ningún corazón. Únicamente el amor y la compasión nos motivaban a todos, y todos participábamos en la evolución de lo que existía sobre este planeta.

« Y el hombre eligió tener otras experiencias.

« Los animales no han hecho la misma elección. Sus capacidades psíquicas han permanecido intactas. Pero, al vivir a vuestro lado, les ha resultado cada vez más complicado tener en cuenta esa parte noble de ellos mismos. A pesar de lo que nos hacéis pasar, así como a la tierra que nos aloja a todos, a pesar de vuestra crueldad sin fin, estamos dispuestos a ayudaros a curar aquello que os empeñáis en destruir en vuestro interior y a vuestro alrededor. ¿ Aceptaréis nuestra ayuda ? »


Traducción-Elisa Bernal              

http://www.terapiasesenias.com/mensaje-de-la-perra-kheops-para-la-humanidad/



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