divendres, 10 de març del 2017

Las Líneas de Sajama: El Nazca de Bolivia




Foto aérea de las líneas Imagen: Il Ramo d’Oro
Así como en Perú las Líneas de Nazca han pasado de ser un mero monumento arqueológico para convertirse en un importante atractivo turístico complementario de Cuzco o Machu Picchu y dinamizador económico de la región, sus homólogas bolivianas todavía permanecen en un semi-anonimato incapaz de acercarse al poder de sugestión del Salar de Uyuni, el lago Titicaca o cualquier otro de los rincones de ese bello país andino.
Porque, en efecto, en Bolivía hay algo parecido a lo de Nazca: las Líneas de Sajama.
Se trata de una densa red de geoglifos que se extiende por una enorme superficie quince veces mayor que la peruana:
22.525 kilómetros cuadrados del altiplano, en el extremo occidental nacional, en las inmediaciones del Nevado Sajama que le da nombre.
El Sajama, techo del país con 6.542 metros de altitud, es un estrato-volcán extinguido que se yergue en el departamento de Oruro, a centenar y medio de kilómetros de La Paz.
La diferencia fundamental de sus líneas con las de Nazca está en que parte de éstas forman dibujos que ya se han hecho populares, como las que representan animales (mono, araña, colibrí…) o incluso una figura antropomorfa, junto a otras muchas estrictamente geométricas y rectas; en cambio, las bolivianas se enmarcan exclusivamente en ese último tipo.
Hay miles y si se sumara su longitud total rondaría los 16.000 kilómetros, el triple que la distancia entre las costas Este y Oeste de EE.UU.

El Nevado Sajama Foto: Léo Gellec en Wikimedia Commons
Cada línea constituye una especie de camino de un ancho entre 1 y 3 metros, siendo las más largas de unos 20 kilómetros.
La técnica de construcción es similar a la de Nazca: eliminando la vegetación (se trata de una zona boscosa) y raspando la oscura superficie del suelo -básicamente roca oxidada- para dejar expuesta la siguiente capa, de un tono más claro.
Las irregularidades del terreno y los obstáculos naturales propios de la orografía de esa zona se unen a la falta de perspectiva para dificultar la observación del desarrollo lineal, pero desde el aire o desde algunas montañas del entorno se obtienen vistas claras e impresionantes.
El pueblo responsable de esa magna obra fue el aymara, que se supone realizó las obras hace tres milenios si bien actualmente hay una población escasa.
Sin embargo, las Líneas de Sajama estuvieron en el anonimato hasta que Aimé Félix Tschiffely, un viajero suizo nacionalizado argentino, hizo la primera referencia en su libro Paseo de Tschiffely, publicado en 1932 y en el que narraba el periplo que protagonizó a caballo desde Buenos Aires hasta Nueva York entre 1925 y 1928.
Curiosamente quien primero estudió el lugar fue otro suizo, el antropólogo y etnólogo Alfred Métraux, que en 1939 se hallaba trabajando en Bolivia con una beca de la Fundación Guggenheim.
Su labor fue limitada por el escaso tiempo de estancia, aunque décadas después volvería a Sudamérica para centrar su interés en aymaras, chipayas y quechuas.
Plano general de la red de líneas Imagen: Universidad de Pensilvania
Es decir, las Líneas de Sajama continuaron en un segundo plano del que no han salido todavía, a pesar de que se han ido sucediendo otras investigaciones.
En los años setenta el cineasta Tony Morrison rodó un documental y escribió algunos libros sobre el tema, siendo el primero en sugerir la relación de las líneas con las cumbres de los alrededores integrando una especie de complejo de peregrinación.
La teoría de algunos investigadores bolivianos se orienta a relacionar parte de las líneas con necrópolis prehispanas, mientras otros expertos lo hacen con importantes centros espirituales sudamericanos (Tihuanaco, Isla del Sol…) o les confieren un significado astronómico.
Hace unos años se llevó a cabo un nuevo estudio denominado Tierra Sajama Project, fruto de la colaboración entre la Universidad de Pensilvania y la Fundación Landmarks (una entidad neoyorquina sin ánimo de lucro dedicada a la conservación de lugares sagrados de todo el mundo).
Utilizando la más moderna tecnología, como el sistema por satélite SIG y otros medios cartográficos digitales, levantaron un mapa tridimensional del conjunto de líneas y otras estructuras asociadas con vistas no sólo a intentar ampliar la información de manera que se obtuviera una visión de conjunto, sino también a favorecer su adecuada protección de cara a una posible y probable explotación turística sin riesgo en un futuro, elaborando un plan de gestión para preservarlas de problemas tanto naturales (erosión, degradación) como humanos (vandalismo, masificación).
El proyecto incluía una base de datos bastante completa, referentes a vegetación, orografía circundante, poblaciones, huacas, etc.
Esquema radial según el estudio
Imagen: Universidad de Pensilvania
Gracias al Tierra Sajama Project algunos científicos consideran que las líneas convergen en puntos concretos (o parten de ellos) en grupos que van de tres a una decena lo que, combinado con otros factores (como las asociaciones antes indicadas), lleva a pensar que su construcción tenía un motivo espiritual o religioso.
El trabajo estadounidense, no obstante, fue duramente criticado e incluso rechazado en su parte histórica por arqueólogos profesionales al considerarlo superficial (los autores se defendieron diciendo que la prensa lo había magnificado).
De hecho, muchos atribuyen a parte de las líneas un origen más reciente, probablemente colonial, como meras vías de comunicación. Entretanto, hoy los aymara siguen usándolas simplemente así, como caminos para desplazarse; ellos los llaman ceques.
Y es que el que podría considerarse como sitio arqueológico más grande de los Andes aún se muestra esquivo y todavía guarda muchos de sus secretos.

ADMINISTRADOR

dijous, 9 de març del 2017

EL OJO DE HORUS - CAPÍTULO 1 (Original de Fernando Malkún para Infinito TV)

             

Magnifica serie, de la cual este es el primer capitulo, que Fernando Malkun produjo, y que todo interesado en el esoterismo y los misterios de la civilización egipcia deberia visionar.

ADMINISTRADOR

dimarts, 28 de febrer del 2017

Several UFOS pass International Space Station. Best in 1080p.

     

Esta es una de las cosas que pasan cuando se observa por la camara de la estación orbital internacional...Puede verse, y también como reaccionan en la NASA. 
Pues como es habitual, cortando la emisión.

ADMINISTRADOR

diumenge, 26 de febrer del 2017

LOS MISTERIOSOS GEOGLIFOS GIGANTES DEL AMAZONAS


  

portada-supermercados-amazonas
Un análisis terrestre de la zona interna y externa de algunos de los cientos de geoglifos descubiertos en el Estado de Acre de Brasil –en la zona conocida como el Nazca brasileño– ha permitido confirmar que el Amazonas no era inmaculado antes de la llegada de los europeos, y que durante milenios fue trabajado de forma sostenible e ingeniosa, hasta el punto de constituir un ejemplo para el hombre actual.
De este modo, las plantaciones de árboles en la prehistoria de Acre se llevaron a cabo a pequeña escala, acompañadas de pequeñas deforestaciones para instalar lo que se cree eran sus “supermercados prehistóricos de productos forestales útiles”, según ha informado la Universidad de Reading. A diferencia de lo que permiten los gobiernos actuales para fines comerciales, la gestión forestal prehistórica no implicaba la erradicación masiva de especies ni de todo su hábitat.
Los geoglifos de Acre son enormes círculos o cuadrados excavados en la tierra cuya finalidad continúa siendo un misterio sin aclarar. Debido a la ausencia de restos de objetos, sabemos que es poco probable que alguna vez fueran aldeas habitadas, y su diseño tampoco correspondería a un sistema defensivo, por lo que se cree que su uso fue más bien esporádico y de naturaleza ritual.
Geoglifos en tierras deforestadas de Fazenda Colorada, selva amazónica, zona de Río Branco, Acre. Estas curiosas formas geométricas han sido datadas en torno al año 1283. (Public Domain)
Geoglifos en tierras deforestadas de Fazenda Colorada, selva amazónica, zona de Río Branco, Acre. Estas curiosas formas geométricas han sido datadas en torno al año 1283. (Public Domain)
“En lugar de quemar grandes extensiones de bosques, ya sea para la construcción de geoglifos o prácticas agrícolas, transformaron su medio ambiente concentrándose en especies de árboles de valor económico como palmeras, creando una especie de “supermercado prehistórico” de productos forestales útiles. La biodiversidad de algunos de los bosques que aún quedan en Acre puede mantener un fuerte legado de estas antiguas prácticas ‘agroforestales’”, se ha destacado desde la universidad inglesa después de analizar diversas muestras de terreno.
Informes académicos indican que los primeros ocho geoglifos fueron descubiertos en 1977 tras una deforestación llevada a cabo para uso agrícola cerca de la capital de Río Branco. Pero no fueron estudiados en detalle hasta el año 2005, cuando la Universidad Federal de Acre, la Universidad Federal de Para y el Museo Paraense empezaron a hacerlo. Las conclusiones de los académicos brasileños –además de las de los investigadores de las universidades de Reading y Exeter, del Reino Unido– han sido presentadas este mes en la revista científica Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).
“Hemos recuperado pruebas del medio ambiente de la región de los geoglifos y hemos encontrado trabajos realizados sobre el terreno donde había bosques plantados por el hombre, que habían sido previamente administrados durante milenios”, leemos en el artículo de PNAS.
Los primeros ocho geoglifos fueron descubiertos en 1977 tras una deforestación llevada a cabo para uso agrícola (Fotografías: Edison Gaetano/Revista Pesquisa/La Gran Época)
Los primeros ocho geoglifos fueron descubiertos en 1977 tras una deforestación llevada a cabo para uso agrícola (Fotografías: Edison Gaetano/Revista Pesquisa/La Gran Época)
El profesor de Paleoecología Tropical Frank Mayle explicó además que la investigación “desafía la hipótesis de que la construcción de geoglifos conllevó una deforestación extensa”. A largo plazo, el estudio concluye que la deforestación del Amazonas de Acre, estudiado a largo plazo, demuestra que “es estrictamente un fenómeno moderno”. Los aclarados de bosques que se realizaron en el pasado fueron a pequeña escala, pero al mismo tiempo este hecho permitió  “descartar que el Amazonas fuese un espacio virgen” y, a su vez, reveló el fuerte legado que se ha extendido durante milenios acerca del antiguo conocimiento de la gestión forestal.
Los investigadores descubrieron que hace alrededor de 6.000 años la zona estaba dominada por bosques de bambú, que fueron deforestados en pequeñas áreas donde se construyeron geoglifos. Lugares en los que se observó la explotación de productos forestales, con ausencia de deforestación generalizada, motivo por el cual el paisaje boscoso sobrevivió, casi intacto, hasta finales del siglo XX. Además, la Universidad de Reading estudió previamente otros geoglifos en territorio boliviano, cerca de la frontera con Acre, donde se hallaron trabajos de tierra “monumentales”, pero que no correspondían a antiguos terrenos forestales.
Jennifer Watling, investigadora del Museo de Arqueología y Etnografía de la Universidad de São Paulo y directora del equipo, ha pedido que las evidencias no se usen para que terceros justifiquen la deforestación actual como una práctica del pasado. También ha aclarado que, a pesar del enorme número y densidad de yacimientos con geoglifos de la región –alrededor de 400–, “podemos estar seguros de que los bosques de Acre nunca fueron vaciados tan extensamente ni durante tanto tiempo como en los últimos años”.

La investigadora destacó asimismo la sabiduría de las culturas que subsistieron en el pasado en Brasil a la hora de no provocar la degradación de los bosques. Por último, señaló “la importancia del conocimiento indígena para encontrar alternativas más sostenibles en el uso de la tierra”.
Imagen de portada: Geoglifo de Acre en Plácido de Castro, utilizado como palco de ceremonias.